El círculo verde es la ciudadela de Machu Picchu y el círculo celeste es lo que antes se conocía como Aguas Calientes. Acceso 1: la línea férrea (amarillo), llega hasta Machu Picchu Pueblo y continúa hasta la Hidroeléctrica. Acceso 2: Camino del Inca (azul), llega directamente a la Fortaleza. Acceso 3: Santa Teresa – Hidroeléctrica (trocha carrozable de 10km en rojo)- Machu Picchu (por tren, en amarillo). El puente Carrilluchayoc es el rectángulo rojo.
El puente sobre el río Vilcanota, que desencadenó un conflicto en el 2007, fue un aviso: algo no camina bien en las rutas que conducen a Machu Picchu. Nuevamente, el dilema: la conservación de la Fortaleza contra el bienestar de 250 mil cusqueños. Ahora existe una ruta fantasma hacia Machu Picchu, una ruta no reconocida oficialmente y que es una bomba de tiempo dentro del Santuario.
SANTA TERESA, LA RUTA FANTASMA
Oficialmente, sólo existen dos formas para llegar a la ciudadela de Machu Picchu: en tren y a pie. Sin embargo, existe un tercer acceso: la trocha que sale desde Santa Teresa, en la provincia de La Convención. El problema es que este pueblo podría convertirse en el próximo Aguas Calientes.
Hasta 1998, Santa Teresa era una de las estaciones del tren que venía desde Cusco. Ese año, un huaico arrasó con todo y, desde entonces, la vía férrea termina en la Hidroeléctrica. Los ahora 6 mil pobladores de Santa Teresa quedaron aislados.
Si una persona de Santa Teresa quiere ir a Cusco, ahora le demora 8 horas. Antes, cuando la vía férrea llegaba hasta su pueblo, demoraba, máximo, cuatro. Esto deterioró el comercio, el turismo y las condiciones de vida cotidiana de los santateresinos, aislados de la capital de la región.
Pero el problema no es sólo para los vecinos de Santa Teresa.
A pesar de que no está reconocida oficialmente por ninguna de las autoridades que tienen Machu Picchu a su cargo, todavía existe una ruta entre Santa Teresa y la ciudadela.
—Es una pena, pero a pesar de todo, aún nos consideramos una ruta alterna —dice Pedro Sotomayor, regidor del distrito de Santa Teresa—. Por acá llegan 200 turistas al día para el Santuario.
Efectivamente, Santa Teresa es una ruta preferida, especialmente, por los turistas sudamericanos que no quieren pagar los 50 dólares que, como mínimo, cuesta el pasaje en tren para los extranjeros. La ruta cada día es más popular y, por eso, la UNESCO le puso la puntería.
En el 2007, la UNESCO dio la alerta: Santa Teresa no está preparada para recibir el flujo de turistas cada vez mayor. El organismo de la ONU exigió que el crecimiento de la zona sea planificado. Además, advirtió que existe el riesgo permanente de que se repita el huayco de 1998 y que, esta vez, sí se produzcan víctimas mortales.
Sin embargo, para nuestras autoridades, la ruta de Santa Teresa no existe y no debería existir.
—Yo estoy a favor de que solo exista el tren para el ingreso al área —dice Fernando Astete, jefe del Parque Arqueológico de Machu Picchu—. Lo digo porque el tren no se detiene donde sea, el carro sí. Entonces, el tren es una manera de controlar el acceso.

Cuestionado puente Carrilluchayoc. De un lado se encuentra el distrito de Santa teresa y en el otro Machu Picchu. Fotografía: Rafael Vereau.
EL PUENTE SOBRE EL RÍO VILCANOTA
La ruta de Santa Teresa es posible gracias a una persona: Fedia Castro, la alcaldesa de La Convención. En el 2007 la alcaldesa Castro construyó un puente sobre el río Vilcanota, en plena zona de amortiguamiento.
Esto ocasionó el escándalo de la opinión pública limeña, de la ministra de Comercio, Mercedes Aráoz, y del INC, entonces encabezado por Cecilia Bákula, que decían que se estaba atentando contra el Santuario. Declararon que el puente era ilegal.
—¡Puente o muerte, venceremos! —fue la respuesta de los pobladores de La Convención.
La alcaldesa Castro compró un puente en Lima, el Carrilluchayoq, lo trajo en partes y lo inauguró, ceremonialmente, junto a 10 mil quillabambinos. ¿Por qué tanto alboroto?
El huayco de 1998 no sólo había afectado a Santa Teresa. Originalmente, la vía ferroviaria llegaba hasta Quillabamba, capital de La Convención. Desde el huayco, hace 13 años, el tren sólo llega hasta la Hidroeléctrica. La Convención quedó aislada de Machu Picchu.
El puente, efectivamente, se construyó dentro de una zona protegida. Sin embargo, cusqueños como Boris Gómez Luna, presidente de la Cámara de Turismo de Cusco, cree que la alcaldesa hizo lo correcto
—La Convención es la provincia más grande del Cusco, y la más poblada, con 250 mil habitantes. Pero, ¿tú sabes cuantos turistas recibe Quillabamba, la capital, al año? Trescientos. Y solo está a 50 kilómetros de Machu Picchu. ¿Es justo?
Gómez Luna cuestiona que el tren sea una forma de regular el acceso. “Se regula limitando la venta del boleto, no tiene sentido cortar los accesos a la zona. Hay que controlarlos, no prohibirlos“.
El año pasado, la alcaldesa Fedia Castro fue reelecta con 26% de votos válidos. Ella sostiene que defendió la construcción del puente para que los campesinos de su provincia puedan viajar al Cusco. Fotografías: Rafael Vereau.
LA SOLUCIÓN: ¿MÁS RUTAS?
La solución a los problemas planteados por la UNESCO es más caminos. Al menos eso es lo que dice el sector turismo, que lanzó la semana pasada un Plan de Uso que planea convertirse en el documento oficial de regulación de Machu Picchu.
Según el Plan de Uso, Machu Picchu se convertiría en el eje de una zona turística llamada la “Reserva Biósfera Inca”, que incluye Choquequirao, y Vilcabamba.
Esto implica formalizar la ruta de Santa Teresa y crear otras más, incluyendo un aeropuerto en Quillabamba. Así quedarían los accesos a Machu Picchu, de implementarse este plan:
Hacer click en la imagen para ampliar. Infografía: Luis Amez.
Pero no todos creen que esta es una buena idea:
—Esa papa caliente no la vamos a asumir nosotros —dice David Ugarte, Director Regional de Cultura (ex INC) de Cusco—. Todos los años se tiene huaycos, es una zona inmanejable e impredecible.
Para Ugarte, tener rutas alternativas al tren es una mala idea, peligrosa, y se corre el riesgo de repetir los desastres de 1998 y 2010.
Lo cierto es que Machu Picchu se ha convertido en un callejón sin salida, sólo Aguas Calientes se beneficia del turismo. La pobreza alrededor de nuestra Maravilla Moderna es una cruel ironía para miles de cusqueños que viven a la sombra de Machu Picchu. Nuevas rutas son nuevas oportunidades, pero también nuevos peligros. Esperemos que no maten a la gallina de los huevos de oro.









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