Detrás de la propina

10 noviembre, 2011

Trata

En el Perú 3 millones 335 mil niños y adolescentes se ven obligados a trabajar. De ellos el 30%, son potenciales víctimas al salir fuera del hogar y de la protección de los padres. Foto: Chantal Hovens – OIM

Sandra (no es su nombre verdadero), de 15 años, llegó a Puerto Maldonado con la ilusión de ganar “una propina” de 350 soles mensuales por cuidar a una niña. Ella vivía en el distrito cusqueño de San Sebastián. Allí su hermana le presentó a Yanet Paile y cambió su vida para siempre.

Yanet Paile convenció a Sandra de trabajar en Puerto Maldonado. La engañó. Sandra no sólo tenía que trabajar cuidando niños. En las noches tenía que vender cerveza y  atender a los embriagados clientes del bar “El Faraón”, de propiedad de Yanet.

 Sandra jamás recibió un pago. Sin dinero, aislada de su familia y lejos de su hogar, Sandra no pudo  regresar a Cusco.

Como Sandra, en el Perú miles de niños y adolescentes dejan de vivir en sus casas para trabajar, con o sin permiso de los padres. Pero lo que nadie sabe es cuántos de estos niños o adolescentes caen en las garras de la trata.

 

CIFRAS ESCONDIDAS

La pobreza vuelve “normales” situaciones que no deberían serlo. El trabajo infantil es una de esas situaciones.  Para sobrevivir, en el Perú 3 millones 335 mil niños y adolescentes, entre los 5 y 17 años, se ven obligados a trabajar.

De ellos el 70 % ayuda en el trabajo familiar, pero el otro 30% —es decir, alrededor de un millón de menores de edad—tienen que salir del hogar, fuera de la protección de los padres.

Ese millón de menores que trabaja fuera del hogar es una potencial víctima de trata, si es que no lo es ya. Como ya reveló INFOS, a nivel nacional la mayoría de víctimas de trata en el país es menor de edad. De estos, 9 de cada 10 es una mujer.

Es imposible saber cuántos niños son víctimas de trata. El RETA ha registrado 738 denuncias en los últimos siete años, una cifra, a todas luces, irreal.

Increíblemente, la modalidad más común por la que un menor termina como víctima de trata no es el rapto, sino la entrega de niños y niñas a familiares o conocidos por parte de sus propios padres.

O de sus hermanos, como en el caso de Sandra.

En estos casos, las víctimas que caen en manos de personas que consiguen ganarse la confianza de los padres o responsables y se ofrecen como “padrinos o madrinas”, prometiendo acceso a educación, vivienda y, claro, una “propina”.

Pero el objetivo real es muy distinto.

 

REDES DE MENDICIDAD

La trata con fines de explotación sexual infantil, es la más practicada. INFOS ya ha alertado sobre el caso. Según UNICEF, no existe una cifra precisa y confiable sobre explotación sexual infantil en el Perú pero sí se puede precisar las ciudades con mayor presencia de este problema: Lima, Piura, Cusco y especialmente en la selva Iquitos, Pucallpa, Tarapoto y Madre de Dios, donde hay una gran aceptación social de la situación.

Sin embargo, hay otra modalidad de trata que se ha convertido en parte del paisaje cotidiano de nuestras ciudades: las redes de mendicidad.

Existen redes delictivas que captan o alquilan cientos de niños para trabajar en las calles. La mendicidad representa el (12.33%) de los casos registrados de trata. Es más, existen localidades donde incluso la trata por mendicidad es superior a la explotación laboral y es apenas superada por la sexual.

Según Capital Humano, este es el caso de Lambayeque (30%) y Ancash (37%) en la costa norte  del país, las principales regiones con la más elevada percepción de la mendicidad como finalidad de la Trata de Personas.

Lima no se queda atrás. Hace un mes, 17 menores de edad fueron rescatados en un operativo en Miraflores llevado a cabo por la municipalidad del distrito, el Ministerio Público, el Ministerio de la Mujer y la Comisaría de Mujeres.

Junto a ellos, fueron detenidas dos mujeres adultas, sindicadas como las tratantes.

 Según la dirección de Desarrollo Social Humano del distrito, fueron traídos hasta 35 niños desde el Callao y Villa María del Triunfo para trabajar en el distrito. Se calcula que para Navidad habrá más. Imagen: Municipalidad de Miraflores

No se debe confundir estos casos de trata con los de la verdadera mendicidad, cuando los padres hacen mendigar a sus hijos, pero a la vez velan por su salud e integridad. Esos casos no son delictivos. En la trata, un tercero se aprovecha de ellos con toda impunidad.

 

AYUDAS MENORES

Sandra, la chica que iba a cuidar un niño y terminó trabajando en un bar de Puerto Maldonado, fue rescatada hace un mes en un operativo realizado por la PNP y el Ministerio Público. Yanet Paile, la dueña del bar, fue sentenciada a cuatro años de prisión, nos informa el Fiscal Provincial de la Primera Fiscalía Penal Corporativa de Tambopata, Baltazar Ancco De Souza.

¿Y qué va a pasar con Sandra?

Cuando un menor es rescatado queda bajo la protección tutelar del INABIF. Esta institución maneja los centros de asistencia residencia (CAR) que  suman 38 en todo el país (15 en Lima y 23 en provincias).

La abogada Pilar Sotelo del Registro Central de Instituciones del Ministerio de la Mujer no pudo precisar el número de víctimas de trata en estos centros porque todos entran en sólo dos categorías “abandono” y “explotación sexual”. No existe la categoría “trata” y, por tanto, tampoco existe personal especializado en atender psicológicamente a las víctimas de este delito.

En algunos casos, los tratantes han llegado a atacar violentamente los locales de INABIF  en un intento por recuperar a los niños.

La única forma de cortar este problema de raíz es la prevención.

Uno de los principios fundamentales de la prevención de este delito es el control interno de por donde se mueven menores.

Así nos lo recuerdan desde el Ministerio de la Mujer:

Menor que no esté con el padre o madre no pasa explica Emma Espinoza, coordinadora del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual—. Empresa de transporte que traslade a un menor sin DNI que se detecte, se cierra. Tiene que haber mano dura. Lo mismo con los hoteles. Mientras las personas estemos debidamente registradas tendremos un mejor control.

El Estado tiene que regular los ambientes inestables a través de los cuales pasan los niños y niñas que podrían ser víctimas de trata: hostales, agencias de reclutamiento, líneas aéreas y otras compañías de transporte y agencias de visas y viajes e incluso hogares privados que emplean a menores en el servicio doméstico.

Una mayor restricción en el traslado de menores es una de las pocas formas de prevenir que los niños no pierdan su inocencia.

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por: Rafael Vereau Gutierrez

Curioso, literato y periodista. Graduado de la UNMSM e investigador desde el 2007 en temas antropológicos y de análisis del discurso. Twitter: @Rafa_Vereau

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  • http://www.facebook.com/davidztc David Tarazona Cervantes

    Interesante el artículo pero creo que se debe ser menos confiado con respecto al rol de la familia en estos casos. En el artículo se dice:
    - (…) tienen que salir del hogar, fuera de la protección de los padres.
    - No se debe confundir estos casos de trata con los de la verdadera mendicidad, cuando los padres hacen mendigar a sus hijos, pero a la vez velan por su salud e integridad.
    Los padres no garantizan la “protección” de los hijos. Recuérdese que la mayor parte de los casos de abuso sexual es producida por miembros de la misma familia. Asimismo la existencia de castigo físico realizado por los padres es alarmante.
    Lo otro es más complicado: ¿cómo puede alguien velar por la salud e integridad de un niño “haciéndolo” mendigar? En verdad espero que se haya cometido un error de redacción.

    • Rafael Vereau Gutierrez

      Tienes razón al decir que los padres no garantizan la protección de los hijos. Las estadísticas de violencia familiar lo demuestran, pero durante la investigación se me advirtió que nombrase que existen verdaderos mendigos fuera de las redes de trata, y lo nombro para diferenciarlos, ya que las redes buscan confundirse entre ellos.

      Tampoco voy a decir si mendigar es bueno o malo, obvio que sería ideal que nadie tenga que llegar a eso, yo solo informo que sí existen padres e hijos que se apoyan en la mendicidad para vivir, como algunos ciegos, personas con alguna discapacidad física de consideración, tullidos, ancianos con sus nietos, entre otros. Son un número pequeño, pero son algunos y a pesar de su pobreza se cuidan entre ellos.

  • Oscar Flores

    Hola Rafael, mi nombre es Óscar Flores soy periodista del diario La República, interesante tus investigaciones, buenas infos que me parecen deberían ser publicadas. Saludos. Mi correo es: oscar.flores@glr.pe
    Saludos