A pesar de lo que se pueda creer, según la Defensoría del Pueblo, la mayoría de violadores cuenta con secundaria completa o algún nivel de educación superior.
*
Johan tenía 23 años, secundaria incompleta y vivía con su tía y su primita de 10 años. Era obrero de construcción y mantenía el hogar. Cuando regresaba de trabajar, Johan se quedaba viendo televisión con la niña.
En los últimos diez años, en el Perú se han registrado 68 mil denuncias por violación sexual. ¿Esto quiere decir que tenemos 70 mil monstruos en el país? Peor aún, de esas denuncias, 54 mil son de casos de violaciones a menores de edad. ¿Esto significa que en el Perú viven 50 mil pedófilos?
INFOS decidió analizar el perfil de un violador peruano.
EL VIOLADOR: TRABAJADOR CON ESTUDIOS
A pesar de lo que se podría creer, este no suele ser un problema de poco nivel de estudios. La información obtenida por la Defensoría del Pueblo muestra que, en la mayoría de casos de violación estudiados por ellos, el abusador había cursado la secundaria completa (27,19%) mientras que el 18,7% contaba con educación superior completa o incompleta.
Además, casi todos tenían algún empleo: desde agricultor a funcionario público.
Todos los especialistas consultados por INFOS coinciden en que el abusador sexual promedio es una persona que sabe lo que hace. No son enajenados. Son personas con vida social, que funcionan económica, social y familiarmente.
Pero lo principal es que el violador se sabe “normal” y lo usa en su estrategia de acercamiento a las niñas o mujeres que piensan violar. Porque una violación no es un exabrupto. Es la culminación de una estrategia, de una serie de aproximaciones sexuales realizadas, usualmente, desde una posición de poder.
—Sabe, estudia, planifica. Lo va haciendo pero nadie se da cuenta —dice María Elena Vivanco, psiquiatra forense del INPE por más de 12 años—. De los violadores que he atendido,todos habían tenido planificación, premeditación, estudio de contexto, conducta de acercamiento, de seducción a la persona.
Su objetivo: adueñarse de la persona sexualmente y mantenerla en un estado de incomunicación con el resto. Este aislamiento puede ser violento o, en el caso de muchas menores, con engaños.
*
Después de seis meses de convivencia, Johan ayudó a su tía a enfrentar a su expareja, el padre de la niña. Toda la familia admiró a Johan, que, a la postre, se hizo cargo de su primita: costeaba sus necesidades básicas, la recogía del colegio, le compraba cosas. La confianza de su tía, la madre de su primita, era total.
*
Los sentenciados por violación sexual atendidos por la doctora Vivanco mostraban patrones similares: distorsiones cognitivas, falta de habilidades sociales para relacionarse con mujeres adultas, referentes de maltrato de violencia sexual o un despertar sexual a temprana edad.
Una distorsión cognitiva es el mecanismo por el que los violadores se convencen de que no causan ningún daño. La doctora Vivanco explica que con estos pensamientos que no se corresponden con la realidad anulan toda culpa y arrepentimiento. Sus argumentos son:
- Que las niñas o púberes les habían provocado o seducido;
- Que las víctimas ya habían tenido relaciones sexuales;
- Que las victimas mentían o exageraban;
- Las madres de las victimas buscaban ejecutar una venganza contra ellos;
- Si bien las habían tocado, no los habían penetrado;
- Si las habían penetrado, era utilizando los dedos de la mano u otro elemento artificial;
- Que las habían penetrado pero que la menor había disfrutado sexualmente;
- Que si bien tocaban o penetraban y no habían eyaculado, no habían consumado la relación sexual;
- En los casos de que los agresores eran los propios padres,una idea distorsionada que sostenían mucho era esta: qué mejor forma de enseñarle sexualidad a mi hija/sobrina/ahijada si yo mismo se lo voy a hacer.
*
Johan tenía una conducta social discreta. Frecuentaba personas de su edad pero no tenía actitudes de mujeriego. Pero sí mantenía, esporádicamente, relaciones sexuales con algunas jóvenes. En resumen, era un chico tranquilo, de su casa.
Gracias a los beneficios penitenciarios, un violador de menores puede estar libre en tan solo cinco años. Imagen: Paz y Esperanza.
PERO ¿POR QUÉ TANTOS?
—El Perú, como muchos países de la región, es de base machista. Lo que significa la vida y el cuerpo de la mujer es un objeto de control —explica Cinthya SIlva, asesora legal de DEMUS—. Los registros dicen que (los violadores) son hombres con características machistas muy fuertes.
Para el Ministerio de la Mujer y la ONG Save The Children las razones no son sólo psicológicas y culturales. También, sostienen, existen dos características que normalmente corresponden a situaciones de bajo nivel económico: el hacinamiento y el colecho.
El primero se observa, sobre todo, en familias de escasos recursos que se ven obligadas a realizar todas sus actividades en un mismo espacio, mientras que el colecho que es una práctica por la que los padres comparten la cama con los hijos. Sin embargo, cabe resaltar que el colecho es una costumbre que se da en familias de distinta clase social.
*
En secreto, Johan le enseñó a su pequeña prima cómo debía acariciarlo. Puso mucho énfasis en enseñarle a usar las manos, la lengua, los pies, y las palabras que debía decir.
*
Como ya reveló INFOS, ocho de cada 10 víctimas de violación son menores de edad. A los violadores, la prensa los llama “monstruos” y los caracteriza como enfermos mentales, pero la realidad es más compleja, y difícil.
—Estas personas no son enfermas —afirma Teresa Carpio, directora de Save The Children.
Tengamos en cuenta que en el 75% de casos, según la Defensoría, el agresor conoce a la víctima. En el caso de las violaciones de niñas, el violador suele ser la persona que las tiene a su cargo.
Para Teresa Viviano, del Centro de Emergencia Mujer, el rasgo principal del abusador sexual infantil es un deseo por demostrar su poder frente a los que se encuentran a su cargo. Esta demostración tiene distintas manifestaciones: golpes, insultos, castigos, violación sexual o, por último, la muerte.
*
Poco a poco, Johan la adiestró. Finalmente, en palabras de él mismo: despertó el erotismo en la niña. Luego Johan confesaría que esta fue la etapa que más disfrutó. Además, le enseño a dibujar pornografía.
*
¿QUÉ HACEMOS CON ELLOS?
Un violador no se reforma en una cárcel peruana. La rehabilitación aquí es muy difícil, especialmente si tenemos en cuenta que existen 300 sentenciados por violación por cada psicólogo penitenciario.
Y, de hecho, los tratamientos para rehabilitar al violador suelen desmoronarse en el Perú porque tienen dos requisitos: que se haga junto a la familia y que el interno no tenga relaciones sexuales. Sin embargo, no existen espacios adecuados para que la familia pueda iniciar el tratamiento junto al agresor. Y, por si fuera poco, en nuestro país, los agresores sexuales tienen visitas conyugales normales los miércoles, sábado y domingo.
Además, hay un grupo de internos por violación degradados al nivel más bajo, sin techo ni lugar fijo. Son los llamados “lacras”, víctimas de constante vejamen sexual dentro de la prisión y que no acuden a estos talleres, porque ya no tienen ninguna motivación para el tratamiento.
La otra alternativa, una terapia individual, es sencillamente un lujo imposible.
Así, en Perú, el paso por la prisión en la mayoría de casos empeora la conducta de los agresores. Un sentenciado por violación a una menor de edad puede recibir una sentencia de 8 a 15 años. Con beneficios penitenciarios, el violador de una niña puede estar libre en 5 años, sin haberse rehabilitado. Puede salir, incluso, peor de como entró.
*
Cuando su primita cumplió 11 años, empezaron a tener frotes y besos, caricias, desnudos y baños. A los 12 años, se consumó la penetración que fue planeada por Johan. (Bitácora personal del siquiatra María Elena Vivanco, psiquiatra penitenciara del INPE, 2000).
La historia de Johan es una historia típica. Era el tutor de la niña y fue cometiendo una serie de abusos sexuales con ella durante meses, abusos que culminaron en violación.
Luego de ser denunciado y recluido en un penal, Johan siguió viéndose a sí mismo como alguien muy especial, distinto a otros. Les mostraba a los doctores las cartas que aún le escribía la niña.
Y también mostraba los dibujos de otras niñas que iban de visita al penal.
con información de Dánae Rivadeneyra









Pingback: En la cabeza de un violador | INFOS