Fútbol: El silencio de los insolventes

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Fútbol: El silencio de los insolventes
¿Es un club de fútbol un negocio rentable? El fútbol peruano está en quiebra. Endeudados hasta la camiseta y con INDECOPI tocando la puerta, los clubes más importantes del país tienen los días contados. Sin embargo, no estamos solos en nuestras desventuras del balón: en la economía del fútbol europeo no todo es prosperidad.

En las páginas deportivas como te apuesto o inkabet abundan las postales millonarias de Messi y la Champions League. Pero estas no dan cuenta de una silenciosa realidad de grandes deudas, insolvencias e incertidumbre económica.

En España esta semana el gobierno reveló que la deuda de los clubes de primera división con el fisco supera los 750 millones de euros. La deuda general acumulada por La Liga es mayor a los 4 mil millones de euros. Glasgow Rangers, el club más exitoso y popular de Escocia entró en un proceso de quiebra y reestructuración el mes pasado. La situación de desregulación financiera en la Liga Premier inglesa (con deudas de casi 4 mil millones de libras esterlinas) es tan preocupante que el Parlamento Británico ha elaborado un informe con recomendaciones para reformar la administración de los clubes.

La UEFA a su vez está haciendo cumplir un conjunto de medidas específicas bajo el nombre de UEFA Financial Fair Play a fin de evitar que los clubes europeos gasten más de lo que ganan.

En Perú, muchos coinciden en que la ruta del proceso concursal decretado por el gobierno nos debe llevar a la tierra prometida de las sociedades anónimas.

En un futuro ideal nuestros clubes se formarán a imagen y semejanza de los gigantes de Europa: instituciones con una visión empresarial equipadas para captar inversión privada. ¿Son las sociedades anónimas la respuesta al descalabro? ¿O se trata de un problema de gestión?

La Universidad San Martín, cuyo club de fútbol es una sociedad anónima y ejemplo de eficiencia, obtiene beneficios indirectos pues el club reporta operar a déficit. Entonces, ¿Hacia dónde tenemos que mirar para encontrar respuestas?

DIOS SALVE A LA LIGA PREMIER
La gran mayoría de clubes de fútbol británicos fueron fundados como compañías de responsabilidad limitada en el siglo XIX. Sin embargo, la comercialización a gran escala recién llegó con la Liga Premier en 1992, cuando grandes cantidades de dinero comenzaron a entrar por concepto de mercadeo y venta de derechos televisivos. Desde entonces y de la mano de los éxitos deportivos del Manchester United y en menor medida el Arsenal, el Chelsea y Liverpool, millones de hinchas a nivel mundial miran a la Liga Premier como un ejemplo a seguir cuando se habla del fútbol como un producto de consumo masivo.

Una mirada más cercana a la experiencia inglesa sin embargo nos habla de clubes que si bien han batido récords de ingresos en la década pasada, también han acumulado cerca de 2 mil millones de libras esterlinas en pérdidas y una deuda que supera los 3 mil millones.

Análisis de capital social, utilidades/pérdidas de ligas europeas. Bajo estándares convencionales del mercado deberían quebrar en dos años. Fuente: AT Kearney

Muchos expertos explican que ninguna empresa exitosa es ajena el concepto mercantil de deuda sostenible. En Inglaterra, sin embargo, algunos funcionarios del gobierno han empezado a inquietarse con el futuro del fútbol como negocio y expresan preocupación por el modelo actual, caracterizado por la ausencia de regulación en materia financiera.

Los entendidos en reestructuración de empresas quebradas anotan que como en todo rubro económico, en el fútbol mundial algunos prosperan, otros sobreviven y unos cuantos perecen (es decir, se liquidan). David Conn, columnista de The Guardian especializado en fútbol y negocios, no está necesariamente de acuerdo: “Los clubes de fútbol son mucho más que una empresa, si bien la élite se desarrolla sobre preceptos económicos, la base tiene una naturaleza fundamentalmente social. El hincha invierte no solo su capital financiero en el club, sino también su capital humano y emocional”

LA PRUDENCIA ALEMANA
Un estudio de la Universidad de Coventry reveló que desde 1992 un total de 92 clubes de fútbol en Inglaterra fueron declarados insolventes (figuran entre ellos equipos tradicionales como Leeds United, Portsmouth, Queens Park Rangers, etc.) Mientras tanto en el mismo período, ningún club conoció lo que es la insolvencia en la no tan glamorosa liga alemana. Cero versus noventa y dos. ¿Cuál es el secreto? Hasta hace un par de décadas todos los clubes alemanes eran asociaciones deportivas controladas en un 100% por sus socios.

Sin embargo, ante los nuevos vientos que soplaban en la industria y la necesidad de competir con otros gigantes del balompié europeo, los equipos incluyeron la participación de sociedades de responsabilidad limitada independientes del club, con la finalidad de atraer nuevas inversiones. La reglamentación más estricta de la liga germana estipula que el 50 por ciento más uno de las acciones deben ser controladas por los socios, lo cual asegura que, en primer lugar, las finanzas del club no se manejen de manera irresponsable y segundo, que los mismos mantengan arraigo social con la comunidad a la que pertenecen.

Ránking de ligas europeas de la consultora AT Kearney que toma en cuenta índices de ingresos y capital social versus activos coloca a la Bundesliga en primer lugar. Fuente: AT Kearney

“El resultado es que durante las últimas tres temporadas la Bundesliga ha sido catalogada por Deloitte como la más rentable del mundo”, señala Wayne Vesey, corresponsal en Alemania para el portal Goal.com.

Por otro lado, las estrictas regulaciones en materia financiera que obligan a los clubes alemanes a presentar información sobre sus presupuestos y gastos previstos, inciden en que las deudas que mantienen en el sistema representen solo un pequeño porcentaje de su capital. Clubes como el Bayern Munich, no tienen deudas en el sistema financiero y pueden darse el lujo de contratar a jugadores de clase mundial como Ribery, Robben y Mario Gómez.

“Cuando los clubes pueden gastar lo que quieren como en la Liga Premier, se les hace muy difícil a los equipos alemanes competir deportivamente con ellos”, explica Antonia Hagemann, directora del proyecto SupportersDirect, una organización sin fines de lucro que aboga por incrementar la participación de los hinchas en los clubes ingleses. “Sin embargo”, continúa Hagemann, “el modelo cooperativo alemán no es necesariamente ajeno al éxito, mientras que lo que existe en Inglaterra es una carrera de ratas donde el fútbol se ha convertido esencialmente en una marca a la que no le interesa la regulación”.

PERFUME SEDUCTOR
Colin Shindler es el autor de un hermoso libro titulado “Manchester United arruinó mi vida” en el cual narra como él, fanático del Manchester City, tuvo que presenciar los triunfos europeos de su archirrival el United mientras su club se hundía en la tercera división. Lejos estaba de imaginar que poco tiempo después un jeque de los Emiratos Árabes Unidos compraría al City, mudaría la razón social a Dubái y luego de desembolsar 500 millones de libras esterlinas en una temporada y armar un equipo de ensueño con figuras como Tévez, Kun Agüero, Balotelli, David Silva, entre otros, volvería a pelear por el título del fútbol inglés después de cuatro décadas. A Shindler, sin embargo, nada de esto lo impresiona: “Se han llevado a mi amor, la han envuelto en un vestido de seda y la han rociado con el más seductor perfume árabe. Pero ya no la reconozco”, se lamenta.

¿Sociedades anónimas? “Bienvenidas”, dice Miguel Ángel Salino, especialista en gestión deportiva de la UPC, “Pero sin recurso humano calificado ni cultura deportiva en el país no significarán nada”. El riesgo de buscar una solución estrictamente empresarial a los problemas del fútbol radica precisamente en eso: olvidar que los clubes (tengan o no la misma relevancia económica que la venta de emolientes,como dice el abogado Alfredo Bullard) se conforman tanto con capital financiero como con capital humano.

De ser exitoso el camino trazado por el Decreto de Urgencia del fútbol, no solo debemos preguntarnos si las ansiadas sociedades anónimas nos traerán prosperidad y eficiencia, sino qué sistemas de supervisión y control se pondrán en juego (tanto de parte de las autoridades como de los hinchas) para que estas instituciones no caigan en las manos equivocadas. Otra vez.

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